domingo 4 de octubre de 2009
viernes 14 de agosto de 2009
Datos preliminares de la futura Ley de Libertad Religiosa
Recientemente el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha dado algunos datos que adelantan la orientación del futuro anteproyecto de reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. En referencia a las palabras del ministro, he hecho unas declaraciones ante la prensa como responsable de Jóvenes Laicistas de Andalucía Laica.
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- LaOpinión de Granada (carta)
- 20minutos (carta)
sábado 1 de agosto de 2009
Bienvenidos nuestros jóvenes agnósticos y ateos
ANDRÉS CEPADAS
Es muy relevante, por ejemplo, el esfuerzo proselitista que los católicos hacen, con el Papa a la cabeza, entre la juventud y de forma muy notable en España, con campañas masivas y a través de la enseñanza religiosa, —incrustada incluso en la enseñanza pública—, de miles de parroquias y de centros religiosos, dedicados a la evangelización y a la catequesis. Sin embargo, el rechazo de la religión o la indiferencia no dejan de avanzar entre nuestra juventud, tal como ha demostrado el Congreso de Sociología de la Religión, celebrado estos días en Santiago de Compostela.
Efectivamente, según estos expertos, el 46% de los jóvenes españoles, entre 15 y 24 años, se declaran ateos, indiferentes o agnósticos. Es más, el porcentaje de jóvenes no creyentes llega al 63% en el País Vasco, al 62% en Cataluña y al 58% en Madrid. Y en Galicia, concretamente, sólo se declaran creyentes el 48% de los jóvenes, incluyendo esta cifra a practicantes y no practicantes, confesándose ateos o agnósticos, por tanto, el 52% de los jóvenes gallegos.
Parece evidente, querida, que esta realidad, nueva y creciente entre nosotros, ha de asumirse y de valorarse como un signo inequívoco de nuestro tiempo.
Para las confesiones religiosas, especialmente para la Iglesia Católica, mayoritaria entre todas ellas, el fenómeno revela un evidente fracaso de su estrategia confesional, proselitista y catequística. A pesar de tener todo el peso de la historia y de la cultura religiosa del país a su favor y de contar con enormes medios y gran poder e influencia, sus principios, dogmas y valores son ampliamente rechazados, cuestionados y producen desafección, sobre todo en las nuevas generaciones. No cabe duda, por otra parte, de que esta situación influye muy positivamente en muchos cristianos, de tanta lucidez como buena fe y buena voluntad, que, con su apertura a los signos de los tiempos, contrapesan la cerrada ceguera de muchos de sus jerarcas.
Para los ateos, agnósticos y practicantes de la libertad de pensamiento el fenómeno resulta esperanzador. Más que nada porque los libera de un control social opresivo e inmoral, que los marginaba cuando no los perseguía, y les hace recuperar su condición de actores normales y libres en una sociedad respetuosa con todas las creencias y todas las aventuras del pensamiento humano. Para unos y otros la situación implica una nueva responsabilidad: la de garantizar la convivencia civil en la libertad de pensamiento y de creencias, propia de una sociedad plural. No es extraño, por tanto, que en la España de hoy coincidan los librepensadores y los cristianos más lúcidos en defender e impulsar un Estado laico, asumiendo los signos más esperanzadores de nuestro tiempo.
Bienvenidos sean pues, querida, nuestros jóvenes ateos y agnós-ticos.
Un beso.
Andrés
viernes 17 de julio de 2009
Laicismo: libertad de pensamiento
Artículo de Juan Antonio Aguilera, miembro de Granada Laica-Andalucía Laica, en respuesta al artículo "Laicismo: El que piensa pierde" de Javier García Rull.
El artículo de Javier García Rull publicado en Ideal el pasado 8 de julio con el título “Laicismo: el que piensa pierde”, es de entrada muy notable porque no menciona el laicismo más que en el título. (Ganas me han dado de enviar yo otro sobre “computación cuántica” o sobre alguna otra rama del frondoso árbol de mi desconocimiento.) Pero vayamos al contenido del artículo. Básicamente es una queja por la falta de libertad de expresión, en nuestra sociedad, de quienes defienden que “la única forma de convivencia conyugal que es verdaderamente de interés social y merecedora de protección jurídica es el matrimonio entre un varón y una mujer”, y me parece entender que también de quienes se oponen al aborto…
Como vemos, menciona posturas muy defendidas por
¿De qué se queja entonces García Rull? Nos ofrece par de episodios personales de desamparo universitario. En el primero, insinúa (no queda claro) que en un Colegio Mayor de Granada –público por más señas- se le censuró. Si fue así, si hubo censura ideológica, pues muy mal, pero quiero llamar la atención del más que curioso hecho de que, si no me equivoco, hay trece Colegios Mayores en Granada dependientes de
El segundo episodio consistió en que en un acto donde García Rull actuaba como ponente, en una Escuela Universitaria de Granada, un alumno le dijo que era un “peligro social”. No creo que esto limitara mucho la libertad de expresión del ponente, pero los términos empleados le recuerdan
En definitiva, resulta chocante que García Rull se queje, por esos episodios, de que no se pueden expresar y discutir ideas católicas en
Volvamos ya al título del artículo de García Rull. Parece colegirse de él que su denuncia sobre los obstáculos para expresar y discutir públicamente sus pensamientos la convierte en una denuncia del laicismo: el laicismo como censor de ciertas ideas (religiosas). ¿Cómo se puede sostener eso? La hipótesis más compasiva es que es por desconocimiento: “el que piensa pierde” es más bien el lema de las ideologías dogmáticas, y en
Publicado en Ideal el 17-7-09
Enlace: http://jaamochon.googlepages.com/Laicismo-libertaddepensamiento.htm


